El cuerpo del delito de Mayra Barraza: una subversión que imagina la utopía

March 16, 2013 // by tania

Print Friendly


A Ale, Kate y Roca, por sus valiosos comentarios

“Una mano no solamente es del cuerpo, sino
que expresa y continúa un pensamiento
que es preciso captar y reproducir”.

Honoré Balzac; Le Chef-d´oeuvre inconnu

 

En el VI Salón de Dibujo de Santo Domingo fue premiada recientemente la obra de Mayra Barraza titulada El cuerpo del delito.

Los cuerpos fragmentados de Mayra Barraza, me parece, expresan una deconstrucción de la noción tradicional de género en un contexto cultural determinado.  No quiero entrar a caracterizar este contexto cultural pero para que nos entendamos, al menos en aspectos generales, no puedo dejar de decir que se trata de uno que bebe de los códigos occidentales patriarcales, y a este aspecto se le suma un elemento de violencia cotidiana, en lo privado y en lo público.

Los dibujos retratan cuerpos y cabezas de mujeres que no se muestran nunca integrados.  Por un lado, los cuerpos desnudos en diversas posiciones y, por otro, las cabezas que muestran expresiones plasmadas en su rostro.  Empezaré refiriéndome a los cuerpos.  Una vez más Mayra Barraza nos demuestra su conocimiento del cuerpo humano −desde un punto de vista anatómico y estético− hasta el punto de transformarlo, deformarlo, dando cabida a una nueva propuesta conceptual del cuerpo de la mujer: aunque están desnudos, y alguno en una posición erótica, lo que sobresale no es precisamente su desnudez.  Me parece que lo más original de esta propuesta del cuerpo desnudo femenino es que comunica la presencia a través de la ausencia.  Son cuerpos que viven “para adentro”: se aprecia no a un objeto sino a un sujeto en sí mismo, íntimo, embarcado en la búsqueda de la imagen propia desde lo más profundo de su ser.  Sin embargo, ese ser no está ausente de la realidad tangible porque se manifiesta y participa para afuera, en un cuerpo, uno que intenta romper con la inscripción que las normativas de género y los estereotipos predeterminan como “cuerpo de mujer”.  En pocas palabras, puedo ver en estos dibujos una rebeldía contra el concepto tradicional de mujer, como signo, arquetipo, entendido e interiorizado en una cultura patriarcal que le ha adjudicado a su cuerpo la encarnación de la perdición, el pecado y la muerte (estas ideas se han tratado ampliamente en el excelente libro de Erika Bornay, Las hijas de Lilith, en el que se hace un extenso recorrido de la iconografía femenina representada en diversas obras de arte concebidas desde el miedo al “eterno femenino” y desde una perspectiva tradicional y occidental).

mayra1-300x218En los dibujos de Mayra también hay una rebeldía contra el plano, es decir, este aparece libre, sin marcos de referencia, blanco (quizá una forma de contextualizar sus cuerpos en un entorno alternativo, libre de normativas de género y de las leyes inamovibles).  Por lo tanto, el espectador se enfrenta a cuerpos suspendidos e incluso podríamos decir que provocan la impresión de que fueron lanzados desde arriba, que se encuentran en un espacio intermedio y, puesto que el desenlace no se nos muestra, deducimos que su creadora nos está diciendo que sólo son posibles dos opciones: o dejarse estrellar o aprender a volar, es decir, a reinventarse.  En general, las posturas recogidas de estos cuerpos expresan una serenidad trágica y, aunque no podemos ser testigos de la expresión de sus miradas (no tienen cabezas), estos muestran emotividad.  Se nos muestran vívidos, incluso pareciera que en cualquier momento van a respirar o a moverse; pero esa serenidad es trágica porque se percibe que algo duele.  En el dibujo titulado “…de rojo te ves bien”, la postura del cuerpo resulta más erótica que trágica.  Sin embargo, me parece que este dibujo más bien comunica una ironía.  La ropa alrededor del cuerpo parece pétalos, por lo que este último vendría a ser una especie de rosa deformada, deshojada de sus “ropas”.  Se trata de una mujer que ya ha comprendido que su cuerpo, allá afuera, será siempre visto bajo el prisma del signo, del estereotipo, pero eso no le impide vivir su deseo, no teme confrontarlo con el tópico del “de rojo te ves bien”.

 

derojotevesbien-300x260Por otro lado, tenemos las cabezas.  En estos dibujos aparece Mayra, es decir, su propio rostro, por lo tanto, es ella misma deformada, sin cuerpo, decapitada.  Las expresiones de su rostro son, en ocasiones, de aire melancólico pero reflexivas; en otras, desafiante.  La cabeza: lugar donde toman lugar las acciones del pensamiento, la riqueza de la imaginación, el juego de la creatividad, la suspicacia del intelecto.  Es la combinación de todo esto lo que ha hecho que ese yo se convierta en un ser consciente de su lugar en este contexto particular.  Las cabezas se han colocado separadas del cuerpo quizá para que la atención del espectador no se distraiga observando la belleza tradicional atribuida al cuerpo femenino, sino que se concentre en la inteligencia que emana de esa mirada, una que mira de frente, estableciendo un juego de ajedrez con nosotros/as, un juego balanceado, de igual a igual.  Me parece que la pintora eligió su propio rostro porque es una forma de decir que su yo se ha fundido con lo femenino plural: ella se considera parte del conjunto, se identifica con este.  Así, bajo esa concienciación se lee: “yo soy todas, todas soy yo”.  En el dibujo “Medusa”, la cabeza mira hacia arriba, al cielo.  Pero está con los ojos cerrados y rodeada de ropa blanca.  Aquí ya no se trata de la rosa deshojada, sino de algo más profundo que también se encuentra al desnudo.  Es decir, aunque tiene los ojos cerrados, ese espíritu no evade a lo de arriba; es como si le dijera a un interlocutor lejano, distante y vago que “si, es cierto, estoy aquí abajo pero no estoy muerta, porque debajo, en mi interior, estoy yo”.  Se trata de una propuesta original que subvierte la representación convencional de aquella figura tantas veces retratada en el arte pictórico, es decir, la Gorgona, criatura con serpientes en lugar de cabellos cuya mirada penetrante convertía a los hombres en piedra.  Pero el poder y seducción de la “Medusa” de Mayra no viene del hermoso terror que ella provoca, sino de un poder espiritual e intelectual, de allí que la cabeza se haya colocado junto a una vestimenta vacía de cuerpo; así, por medio de esa prenda se nos recuerda que la corporalidad existe, que está en la realidad tangible.  Pareciera, por lo tanto, que su propuesta nos estuviera diciendo lo siguiente: “no soy sólo cuerpo ni sólo instinto puro, lo que tradicionalmente se me ha adjudicado; yo también pienso y sueño, sueño y pienso, imagino, puedo crear imaginario, tomo conciencia, y vuelvo a pensar, soñar, soñar, pensar…”

mayra3-300x219Por último, el dibujo de la cabeza con el tronco de un izote naciendo de su boca, viene a ser la culminación de ese proceso de concienciación.  La expresión de su inconformidad con la realidad de “afuera” (y en este aspecto cabe lo personal, lo social y político) se concreta en la posibilidad de cambio: convertirse en una planta de izote.  Ese yo renacerá en lo natural, donde no existen códigos culturales y sociales predeterminantes y llenos de prejuicios.  Se trata, pues, nuevamente, de un yo que se coloca en lo colectivo y que se afana en no ser sólo una corporalidad tópica sobre la que actúan lineamientos políticos que le reprimen, sino un yo que se volverá materia nueva, cuerpo nuevo, en un ámbito más justo.

 

planta-242x300Esta serie de dibujos es, en última instancia, una representación del símbolo de la fragmentación.  Se ha concebido como un todo, aunque se trata de una totalidad fragmentada, y la prueba de esto nos la da el título mismo: se trata de El cuerpo (y no los cuerpos) del delito.  Por lo tanto, así como los cuerpos están fragmentados, también lo está el Cuadro Macro, es decir, sólo al unir los dibujos se forma el cuerpo total: cabeza y cuerpo.  Pareciera que la artista ha trabajado sobre la idea del mosaico, donde las partes se van juntando para formar la totalidad, sincronizando lo múltiple, lo diverso.  De esta forma nos entrega un cuadro que descansa en la pluralidad psíquica y física.  Como espectadores, podemos, entonces, captar el mosaico como un todo, o apreciar sus partes por separado.  Como cada parte tiene existencia propia, intuimos que cada una de ellas aspira a la totalidad, a la Unidad.

En general, y de acuerdo a mi Diccionario de símbolos, el descoyuntamiento visual tiene que ver con imágenes de cuerpos humanos desmembrados y fracturas de objetos; de hecho existe lo que se ha llamado el mito de la desmembración, que también es conocido como el mito del despedazamiento o desgarramiento.  De acuerdo a Krappe, este mito posiblemente estuvo inspirado en las fases de la luna.  Es decir, la “psicología de la luna” tiene que ver con “la modificación aparente de su superficie a través de las fases periódicamente repetidas”.  Este autor supone que el efecto negativo de estas fases, es decir, la desaparición parcial progresiva, pudo inspirar mitos como los de Zagreb, Penteo, Orfeo, Acteón, Osiris.  Como sabemos, estos personajes mitológicos fueron despedazados.  En el caso de Osiris, este fue desmembrado por Set, quien dispersó los fragmentos.  Más tarde, Isis buscó esos pedazos y los unió, con excepción de uno.  En varias leyendas folklóricas se repite lo mismo: personajes que se rompen en pedazos y se unen de forma mágica.  De acuerdo a Heinrich Zimmer, el desmembramiento del informe dragón Vritra, en la mitología de la India, se refiere al proceso por el cual surgió la multiplicidad a partir de la unidad primigenia.  En esta misma línea, en la alquimia, la luna –de donde parte el mito–  implica la multiplicidad, debido a la fragmentación de sus fases; de allí que los alquimistas hayan simbolizado el estado de separación interior de los elementos anímicos en las fases del opus (solutio, calcinatio, incineratio), que en ocasiones figuran a través de sacrificios personales y mutilaciones corporales (cortar zarpas a un león, las manos a la madre, etc.).  Por su parte, Coomaraswamy asegura que el sentido del sacrificio implícito en el desmembramiento no es otro que “ese movimiento creador y destructor, sístole y diástole de la realidad”.  Mientras que para el cristianismo, la meta principal no ha sido otra que convertir al ser humano en un ser “interiormente unitario”, la reintegración de todo en la unidad.  Jung sostiene que ser poseído por el inconsciente representa precisamente el desgarramiento en la multiplicidad caótica; el despedazamiento o disiunctio es la contrapartida de la formación del hijo en el vientre, o sea, de la coniunctio mística.  En este sentido, los símbolos que expresan un proceso destructor, degenerante, se fundamentan en “la conversión de lo uno en múltiple”.  En pocas palabras, existe una analogía simbólica entre las mutilaciones corporales –la separación de lo unido– con un estado de cosas en lo espiritual.

mayra2-300x219Si relacionamos lo anterior a las ideas que enumeré primero, es decir, la inscripción y la codificación de los cuerpos femeninos en nuestro contexto sociocultural, la propuesta de Mayra vendría a ser como un retrato del estado de cosas en lo espiritual de toda una cultura: ¿tenemos realmente una comunicación recíproca, un diálogo basado en el pleno respeto y la equidad, especialmente en aquello que se refiere a lo masculino y lo femenino?  Pero, más que concentrarse en nombrar/señalar/atacar la opresión política, en general, y de género, en particular, Mayra ha hecho una subversión de la misma.  Me parece que los espacios utópicos, aquellos que imaginamos, se convierten en el punto de partida desde donde pueden surgir nuevas propuestas de formas de subjetividad, formas más humanas.  Estos espacios, por lo tanto, dejan de ser solamente utópicos y se convierten también en espacios habitables de superviviencia.  Esto es lo que ha creado Mayra Barraza en sus dibujos.

 

 

 

 

3 thoughts on “El cuerpo del delito de Mayra Barraza: una subversión que imagina la utopía

  1. Pingback: ¿Por qué “Reflexiones tropicales”? / Why ‘Tropical Reflections’? | Razones poéticas

  2. Pingback: ¿Por qué “Reflexiones tropicales”? / Why ‘Tropical Reflections’? | Reflexiones Tropicales

  3. Pingback: Video art - Reflexiones Tropicales

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *