Persépolis de Marjane Satrapi

March 16, 2013 // by tania

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Persépolis, una antigua ciudadela ubicada en una región apartada y montañosa, significa “La ciudad persa” y durante la época aqueménida fue la capital ceremonial de este Imperio.  El rey Darío I el Grande inició la construcción del complejo palaciego hacia el año 512 a.c., y la misma se prolongó durante más de dos siglos, hasta la conquista del Imperio Persa por Alejandro Magno, en el año 330 a.c.  Durante su campaña de Oriente, Alejandro Magno ocupó y saqueó esta ciudad e incendió el Palacio de Jerjes, posiblemente para señalar el fin de la guerra panhelénica contra los persas.  En 1979, las ruinas de Persépolis fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La historia del antiguo Imperio Persa es sin duda muy interesante.  Pero de lo que voy a escribir ahora es más bien de la película Persépolis, basada en la novela gráfica de la iraní Marjane Satrapi (1969), la cual consta de cuatro tomos.  Tanto  la novela gráfica como la película se presentan en blanco y negro y son autobiográficas.  La película fue estrenada el 27 de junio de 2007 en Francia y fue codirigida y coescrita por la propia Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud. La versión francesa cuenta con las voces de Catherine Deneuve (en el papel de la madre de Marjane) y su hija Chiara Mastroianni (en el papel de la autora).

La película (aún no he tenido el privilegio de leer la novela gráfica) cuenta la vida de Marjane Satrapi, desde su infancia en Teherán, poco antes de la revolución que derroca al Sha (1979); pasando por su adolescencia en una escuela de Austria, donde se enamora por primera vez; el regreso a su ciudad natal para intentar vivir y crecer en un estado islámico represivo, sin dejar de tener todas las inquietudes propias de una muchacha de su edad; hasta su partida a París a los veintitantos años para comenzar de nuevo en un lugar en el que aspira a ser, libremente, siempre ella misma: persona y mujer.

images4La historia comienza en 1979, cuando Marji (así le llaman sus padres) tiene nueve años.  A pesar de su corta edad, se convierte en testigo de los cambios sociales y políticos que terminan por derrocar el reinado del Sha (después de cincuenta años en el poder), así como de los eventos que ceden el paso al ascenso de la república islámica.  Marji intenta explicarse el mundo que la rodea y en esta etapa sus padres juegan un papel determinante: de ideas progresistas, alientan a su hija a albergar inquietudes intelectuales y a cultivar una rica imaginación. Así, conocemos a una niña precoz, inteligente, que expresa abiertamente sus ideas, iconoclasta, apasionada del heavy metal, que conversa con Dios, al que encuentra un parecido con Karl Marx, y que sueña con llegar a ser la última profeta siguiendo los pasos de Jesús y Mahoma.  A medida que va creciendo, Marjane se da cuenta de que el nuevo régimen islámico por el que lucharon sus padres ha caído en manos de los integristas y que las cosas no pintan nada bien.  Aficionada a grupos musicales prohibidos por el régimen, como Iron Maiden, la pequeña Marji compra sus cassettes en el mercado negro (la escena en que acude a la compra de los mismos es bastante graciosa, y entre los artistas que sufren censura se mencionan a Julio Iglesias y Stevie Wonder).  Para empeorar las cosas, algunos de sus familiares involucrados en la política sufren encarcelamiento y tortura y terminan siendo asesinados.  Todo esto enmarcado en el contexto de la guerra entre Irán e Irak, es decir, a principios de la década de los años ochenta, cuando los bombardeos sobre la ciudad de Teherán se fueron haciendo cada vez más frecuentes.  Durante una clase en la escuela, Marji se atreve a contradecir a la maestra: ésta asegura que desde que gobierna la república islámica, ya no existen presos políticos; la chica salta y le llama una mentirosa.  Es entonces que sus padres, ante la creciente represión y adelantándose a los problemas en los que podría acabar la chica debido a su conducta irreverente, deciden enviarla al Liceo francés en Viena.  En ese momento, Marji tiene catorce años.

En Viena, nuestra protagonista sufre una serie de peripecias vitales propias de la adolescencia.  Debe de adaptarse al mundo occidental, en el que tampoco encaja.  Sus compañeros de escuela y las propietarias de las casas donde vive no comprenden su cultura y debe enfrentarse a continuos comentarios denigrantes y a prejuicios culturales.  En esta parte también conocemos sus primeras relaciones sentimentales.  Una de ellas resulta ser especialmente demoledora, aunque su autora nos entrega una ingeniosa y cómica propuesta de la idealización del primer amor.  Esta decepción amorosa coincide con el pedido de su última casera a que se marche y Marji termina deambulando por las calles de Viena, sufriendo frío y hambre durante varias semanas, hasta que cae enferma y en una profunda depresión.  Finalmente vuelve a Teherán.  Sobresale en esta parte el episodio en el Marji decide abandonar su estado depresivo y entrar a la Universidad a estudiar Bellas Artes al ritmo de The Eye of the Tiger.

 

 

De vuelta en su ciudad natal, Marjane, ya una mujer joven, sufre el rechazo entre sus antiguas amistades por sus vivencias en Occidente.  Así, debe volver a acostumbrarse a las condiciones de vida bajo el régimen chiita de los ayatolá.  Sin embargo, también conoce a personas más acordes a su particular concepción y estilo de vida.  La película termina con la decisión de nuestra heroína de emigrar a París.

En una entrevista realizada a la autora en Nueva York, esta enfatiza que su obra no es una en contra de Irán, como se le ha tildado, sino que más bien se trata de una que permite ver el lado humano de su pueblo: gracias a la misma podemos ver a los iraníes en su cotidianidad, sus vivencias y sus esperanzas, muy lejos de la idea que nos venden sobre sus políticos o sobre su fanatismo religioso.  Irán no es sólo su política o su religión.  También es su pueblo, las ganas de su gente por escuchar música, por bailar, enamorarse, reír, vivir.  Así, Marjane logra que nazca entre sus lectores y espectadores una empatía cariñosa por sus personajes –los padres, la abuela, el tío idealista y, por supuesto, la misma Marjane−.  De hecho, los dibujos no se detienen en el paisaje o en la ambientación escénica, sino que en las personas, en sus gestos, en sus miradas, para mostrarnos toda la humanidad de sus personajes.  Por eso la autora quiso hacerla en blanco y negro, sin barroquismos, con dibujos sencillos, para invitarnos a identificarnos con ellos, verlos más allá del shador y las ideas occidentales preconcebidas sobre la cultura iraní.  En pocas palabras, comprenderlos más desde lo abstracto para que seamos capaces de ver su alma.

DownloadedFile4-300x162Desde que vi Persépolis quedé atrapada en la historia de Marjane Satrapi. ¡Quien hubiera dicho que el sentido del humor iraní se parece tanto al salvadoreño!  Pero quizá se trata de un sentido del humor que va más allá de la nacionalidad: me refiero a la ingeniosa adicción a la risa y la ironía de quienes tienen que afrontar las limitaciones físicas y psicológicas de la violencia.

 

 

 

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